Los ejemplos concretos ayudan a verlo. Airbus, por un lado, representa
la gran industria tecnológica europea que necesita ingenieros,
perfiles de sistemas, fabricación avanzada, inteligencia y
ciberseguridad: solo en España supera los 14.000 trabajadores, actúa
como empresa tractora de un ecosistema de más de 1.150 proveedores y
750 pymes, y participa en proyectos como POWER, centrado en propulsión
eléctrica para una aviación más sostenible. Bizum, por su parte,
muestra cómo el talento digital también se traduce en servicios
cotidianos de alto impacto: en 2024 superó los 28,2 millones de
clientes, alcanzó 58 millones de compras online por valor de 3.107
millones de euros y llegó a 82.000 comercios. Entre esos dos polos —la
gran industria avanzada y la innovación digital nacida en España—
quieren situarse las becas de Fundación Telefónica: formar perfiles
capaces de responder a necesidades reales del mercado y de reforzar la
capacidad tecnológica del país.
Pero hay más casos relevantes, como Libelium, una empresa aragonesa
especializada en IoT y sensorización aplicada a smart cities, medio
ambiente, industria y agricultura de precisión. En su caso, además,
esa conexión con Europa es especialmente visible: participa en
proyectos impulsados por la UE en torno a datos, inteligencia
artificial y transición verde, y forma parte de DOME, un consorcio de
39 organizaciones de 14 países que trabaja en infraestructuras de
datos seguras y soberanas.
Alicia Asín, CEO de Libelium, vincula de forma directa la escasez de
perfiles tecnológicos con la capacidad de Europa para competir y
reforzar su soberanía tecnológica. Asín advierte de que, según
estudios europeos, “un 30 por ciento de las posiciones no se pueden
cubrir” por falta de este tipo de perfiles, y resume el reto en una
idea clara: “el capital humano es el activo más estratégico que
debemos cuidar”.
"El capital humano es el activo más estratégico que debemos cuidar:
ahora mismo, un 30 por ciento de las posiciones tecnológicas no se
pueden cubrir"
Alicia Asín, CEO de Libelium
Con estas becas, Fundación Telefónica apuesta por el tipo de perfiles
profesionales que marcarán la diferencia en los próximos años. Formar
especialistas capaces de moverse entre la investigación, la empresa,
la industria y la innovación aplicada significa reforzar la capacidad
del país para responder a retos que ya están aquí: desde la
digitalización de los servicios hasta la transición energética, la
ciberseguridad o el desarrollo de tecnología propia. Y hacerlo,
además, ampliando la base de talento femenino en ámbitos donde su
presencia sigue siendo menor de lo que debería.
Porque, al final, la cuestión no es solo quién estudia qué, sino qué
futuro quiere construir un país con ese conocimiento. Que más jóvenes
accedan a una formación de excelencia, que ese aprendizaje se traduzca
después en innovación, empleo y proyectos de alto impacto, y que
Europa gane músculo en autonomía estratégica. Ahí es donde este
programa cobra todo su sentido: en convertir la especialización
avanzada en una palanca real para generar oportunidades, retener
talento y construir más tecnología desde España.