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Mahou San Miguel, del campo al bar para impulsar la España rural
La compañía de bebidas, líder del sector cervecero en España, impulsa una cadena de valor que genera empleo y actividad económica en miles de municipios rurales.
En la inmensa mayoría de los pueblos de España, el bar sigue siendo mucho más que un negocio. Es un punto de encuentro, un espacio de convivencia y, en ocasiones, uno de los últimos motores de actividad económica local. Detrás de esa realidad cotidiana existe una cadena de valor que conecta agricultores, cooperativas, transportistas, industria y hostelería. Un ecosistema en el que Mahou San Miguel se ha consolidado como uno de los principales dinamizadores económicos y sociales del entorno rural.
La compañía cuenta con la huella industrial más extensa del sector cervecero español, con nueve centros de producción y cuatro manantiales repartidos por distintos puntos del país. Una presencia que contribuye al empleo y a la actividad económica en territorios especialmente afectados por el reto demográfico.
Uno de los ejemplos más visibles es Alovera (Guadalajara), donde se encuentra el principal centro de producción de Mahou San Miguel, el más grande del sector en España y el tercero de Europa. En torno a instalaciones como esta se articula una red de proveedores, servicios y empleo que impacta directamente en el desarrollo local.
Un impacto económico que llega a pequeños municipios
La contribución de Mahou San Miguel a la economía española va más allá de la producción cervecera. Por cada botellín de cerveza producido, la compañía aporta un euro de riqueza a nuestro país, según el Informe de Impacto Socioeconómico 2024 elaborado por Valora Consultores.
De acuerdo con este estudio, Mahou San Miguel genera un impacto económico de 8.529 millones de euros, equivalente al 0,5% del PIB nacional, además de impulsar 183.575 puestos de trabajo entre empleo directo, indirecto e inducido.
Ese impacto tiene una especial relevancia en municipios rurales. La compañía está presente en el 71% de las localidades españolas con menos de 5.000 habitantes y en el 62% de los municipios en riesgo de despoblación. En conjunto, su actividad genera en estas zonas más de 330 millones de euros y cerca de 6.000 empleos.
La hostelería ocupa un papel clave dentro de este ecosistema. Solo este sector recibió una aportación de 1.209 millones de euros al PIB nacional gracias a la actividad de la compañía. Una relación especialmente relevante en pequeños municipios, donde bares y restaurantes continúan siendo centros de vida social y económica.
Precisamente con el objetivo de reforzar ese tejido local nacen iniciativas como BarLab Rural, un programa impulsado por Mahou San Miguel para facilitar la reapertura de bares cerrados en municipios de menos de 5.000 habitantes, conectando a propietarios de establecimientos con emprendedores interesados en ponerlos de nuevo en marcha.
A ello se suma Emplea Rural, promovido por Fundación Mahou San Miguel, que ofrece formación técnica en hostelería y turismo a jóvenes y colectivos vulnerables en zonas rurales, favoreciendo nuevas oportunidades laborales vinculadas al territorio.
Una hostelería más preparada para el futuro
El compromiso de Mahou San Miguel con el entorno rural también pasa por impulsar una hostelería más resiliente y sostenible. Con ese objetivo nace “Compartimos Futuro con la Hostelería”, una iniciativa con la que la compañía busca acompañar la transformación de más de 30.000 bares y restaurantes hasta 2030.
El programa contempla acciones centradas en sostenibilidad, impacto social y diferenciación de negocio, incluyendo una certificación social y ambiental desarrollada junto a entidades como The Sustainable Restaurant Association.
La iniciativa parte de una idea clara: fortalecer la hostelería significa también reforzar la vida económica y social de miles de municipios en toda España.
El vínculo con las comunidades locales
Más allá de su actividad industrial y hostelera, Mahou San Miguel busca formar parte activa de la vida de las comunidades en las que está presente. Lo hace a través de iniciativas culturales, colaboraciones y proyectos que ponen el foco en el territorio y en las personas.
Entre ellas destaca Vibra Mahou, la plataforma musical que acerca experiencias y conciertos a ciudades de toda España, contribuyendo a descentralizar la oferta cultural más allá de Madrid y Barcelona.
La compañía también mantiene una estrecha relación con ciudades especialmente vinculadas a sus marcas y centros productivos, como Málaga —cuya fábrica cumple 60 años en 2026— o Granada, donde Cervezas Alhambra celebró recientemente su centenario con la creación de “Sosegá”, un nuevo palo flamenco.
A ello se suma su apoyo al deporte, con el patrocinio de clubes y competiciones en distintos territorios del país, reforzando así su conexión histórica con muchas comunidades locales.
Agricultura y sostenibilidad: una transformación compartida
El vínculo de Mahou San Miguel con el entorno rural también pasa por el impulso de una agricultura más sostenible y conectada al territorio.
La compañía prioriza el origen local de ingredientes clave para la elaboración de sus cervezas: el 99% de la malta de cebada y el 54% del lúpulo utilizado en sus productos procede de cultivos nacionales, especialmente en regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha o Aragón.
Además, Mahou San Miguel ha incorporado en los dos últimos años 7.000 toneladas de malta de cebada cultivada mediante prácticas de bajas emisiones a su cadena de suministro, avanzando así en su objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en toda su cadena de valor en 2050.
Esta transición implica trabajar junto a agricultores y cooperativas para introducir prácticas más eficientes y sostenibles, capaces de reducir emisiones y mejorar la resiliencia del campo frente a los desafíos climáticos.
La apuesta por el tejido productivo nacional también se refleja en su política de compras: el 94,5% de sus proveedores son españoles, con adquisiciones que superan los 1.090 millones de euros anuales. Una inversión que contribuye a impulsar sectores estratégicos como la agricultura, la logística o la hostelería.
Porque detrás de cada cerveza no solo hay un producto. También hay empleo, actividad económica y una cadena de valor que forma parte de la vida económica y social de miles de pueblos en España.